lunes, 10 de enero de 2011

San Ambrosio 1

San Ambrosio
Luego del largo proceso de adaptación del nuevo culto, la religión llamada cristianismo, que paso por las largas persecuciones del imperio romano, las divisiones entre los nuevos miembros todos de origen pagano y que trataban de mezclar las ideas heredadas de sus ancestros con la religión, llego la total aceptación de esta nueva forma de vida primero por el edicto de Milan que dio libertad de culto y luego por convertirse esta religión oficial de imperio. Hubo entonces la necesidad de normar el canto que se escuchaba en los actos litúrgicos, una cosa era aceptar los procesos formativos que se vivieron en las catacumbas en donde cada uno de los nuevos adeptos, alabar a Dios en su idioma y cantaban siguiendo sus formas autóctonas de musicalizar, ahora la iglesia ya era una institución que requería normas en todos sentidos, ya se habían uesto las bases del sacerdocio activo, ya se estaban afianzando las formas de manifestar aquel culto y ahora era necesario poner en orden el canto,  ya que estaba muy contaminado por las liturgias de oriente y olas formas locales de occidente -que como recordamos tenían sus antecedentes en aquellas-.
Aparece entonces la figura de un monje nombrado luego Padre y Doctor de la iglesia católica, llamado Ambrosio , nacido en Trento en 340, de familia noble, Valentiniano I la nombro gobernador de Milán en 364, desde pequeño había sentido vocación por la nueva religión y se había unido a ella desde hacía algunos años. Muerto Ausencio obispo arriano de Milán, se persono en la iglesia para apaciguar a católicos y arrianos en la elección de un nuevo sucesor y allí mismo fue aclamado obispo en 374. Ya como autoridad eclesiástica se opuso a las pretensiones de Valentiniano II y de Justino, Impuso penitencia publica a Teodosio I. obtuvo del concilio de Aquilea la deposición de los obispos arrianos y presidio el concilio de Milán en 382.
A pesar de la existencia de datos fidedignos sobre la figura de este personaje muchas de sus aportaciones a la vida dogmaticos de la iglesia y desde luego al canto litúrgico son atribuciones que la historia se ha encarado de poner en su justa dimisión, le fueron atribuidos la invención del canto litúrgico, la creación de muchos himnos y secuencias algunos de los postulados en contra de los arrianos y hasta la invención del arte pictórico de las catacumbas.
Para comenzar a acercarnos a la vida de este hombre nada mejor una cita de San Agustín que dice: “Hacia un año que Justina, la madre del emperador Valentiniano, una menor de edad, persiguió a Ambrosio  a consecuencia de la pasión herética a que la habían inducido los arrianos. La comunidad piadosa permaneció en la iglesia velando, dispuesta a morir con su obispo, tu siervo. En aquella época se introdujo el canto de himnos, según las melodías de los salmos de los cristianos orientales para que el pueblo no se canse por la continua tristeza, cuantas lagrimas no he vertido al oír tus cantos y melodías, profundamente emocionado con la impresión al cantar tan armoniosamente tu comunidad”.

Una de las tradiciones más antiguas atribuye a San Ambrosio la creación del Te Deum, la anécdota cuenta que cuando Ambrosio bautizo al recién converso Agustín de Hipona entono la frase Te Deum laudamus (a ti oh Dios te alabamos), que fue de inmediato contestada por Agustín con la frase Te Dominum confitemur ( a ti oh señor te confesamos). Esta atribución es falsa pues sabemos ya con certeza que este motete o himno fue escrito por Nicetas de Ramesianas (siglo V). De esta forma el origen del Te Deum, del Hymnus Ss. Ambrosi et Agustini, queda como una leyenda pia.
En cuanto a la invención del canto litúrgico es también una hipérbaton histórica, Ambrosio no invento ese canto como ya lo hemos visto, solo añadió al salmo y a los canticos, la forma del himno: poesías religiosas en sencillos metros antiguos modelados melódicamente sobre la salmodia, pero sensiblemente más libre y más rica en movimiento  y expresión, basándose  en sencillos metros antiguos creo obras de corte clásico que podían subsistir con los años. Aquellos primeros himnos resonaron en el templo donde hubo de refugiarse con sus fieles, como ya lo cita San Agustin al ser perseguido por los arrianos, estos lo echaban en cara como lo cita San Ambrosio, que sedujera al pueblo por medio de aquellos cantos.
Aun esta atribución como creador del himno litúrgico quizás tenga ciertos visos de exageración en la vida de Ambrosio, pero lo que si indiscutiblemente es que ese hombre comenzó una recopilación de las piezas de canto que se utilizaban en el culto y que se atendían a los canones que dictaba la nueva forma del culto. Siguiendo el esquema practicado por la iglesia de oriente de cantar de modo responsorial a las antífonas y los himnos, Ambrosio introdujo esta forma en la iglesia de occidente muy en particular en Milán donde estaba su sede episcopal, quizá por ello se le llamo “padre del canto eclesiástico de occidente”.
Debemos decir con justicia que San Ambrosio creó una buena cantidad de himnos, antiguamente se le atribuyeron cientos, la musicología moderna ha demostrado que son de su inventiva;  Aeterne rerum conditor, Deus creator ómnium, Jam surgit hora tertia, veni redentor gentium, los cuales escribió en estrofas de 4 versos yambicodimetricos, forma considerada como modelo a seguir por muchos siglos. Otros himnos que se atribuyeron pero ahora se tienen por dudosos son: Iluminans altissimus, splendor paternae gloriae,aeterna christi munera, somno refectis artubus, consors paterni luminis, o lux beata trinitas y firti porta christi pervia. Estos himnos son de estilo puro, simple y apenas se apartan del silabismo, San Ambrosio falleció el 4 de abril de 397 en Milán.
Escrito por:
Elder Linares Méndez.
Fuentes:
Kant ambrossiene. Georges Dreves
Aurelius Ambrosius als veter des kirchengenges (1930) G. M. Dreves
Mailander choral (1905) Karl Ott
The mozarabic Ambrosian rites, four essays in comparative liturgiology W. C. Bishop (1924)

No hay comentarios:

Publicar un comentario